10 sept. 2011



Hace tiempo,  y después de leer varias recomendaciones, vi la película “Olvídate de mí”. Es una extraña mezcla de surrealismo y realidad. ¿Cuántas veces nos preguntamos “por qué no podré borrar estos o aquellos recuerdos de mi cabeza”? Si pudiera olvidarme de todo lo malo, créeme que lo haría. Sería francamente liberador el poder borrar cada reminiscencia dolorosa de nuestra cabeza, tener amnesia selectiva. Pero… ¿Y qué pasaría con la voz de los errores? ¿La voz de la experiencia? ¿De verdad me creo que borrando esas rememoraciones no volveré a incurrir en la misma equivocación una, y otra vez? De eso se trata la vida, de ir acumulando errores, y aprender de ellos. Porque gracias a los errores se alcanza el éxito. Soy de los que piensa que la vida está llena de segundas oportunidades, sin las cuales no sería posible seguir adelante. Siempre aparece una luz al fondo de ese túnel en el que estás metido, y en el que crees que no haces más que tropezar. Siempre hay alguien dispuesto a tenderte la mano, y muchas veces es quien menos te lo esperas, dado que te fallan las personas de las que esperabas esa ayuda. Es curioso ver cómo la gente entra y sale de tu vida, y la rapidez con la que muchas veces ocurre.  La voz de la experiencia me dice que no hay que ser absolutamente desconfiada, pero que hay que tener cuidado en quién depositar esa confianza… Dicen que si hay una posibilidad entre mil millones, lo intentes. Y, si no, siempre te sorprenderá comprobar la importancia de los planes b, c, d, e, f… Que tú eres uno entre 6.972.688.217, ¿me oyes? No eres nadie. No me conoces, así que no te atrevas a juzgarme. ¿Quién te crees?